"La Oblación de la Vida: Siete Nuevos Corazones para Cristo"
- Diócesis de Celaya

- 22 ene
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Palabras de la homilia que pronuncio S.E. Mons. Víctor Alejandro Aguilar Ledesma en la ordenación de siete diáconos para la Iglesia de Celaya, la mañana del día 22 de enero de 2026 en Seminario Diocesano de Celaya.
El Obispo comenzó la homilía dirigiendo un agradecimiento a todos los presentes y aquellos que acompañaron y atendieron a los seminaristas que fueron ordenados el día de hoy; un agradecimiento muy especial a las religiosas que colaboran en el Seminario, a los formadores, familias y bienhechores.
“Antes de que nacieras te consagré”. Es una elección de Dios y que a nosotros nos toca discernir; Dios es quien llama. La familia, el Seminario, la parroquia de origen son signos del llamado de Dios. El Obispo invitó a los Ordenandos a que estén dispuestos a responder al Señor, responderle con la vida, empeñar la vida, todo lo que son, eso es consagrarse, dedicarse por completo a esta misión “Señor me entrego totalmente a Ti”.
Deciden el celibato para ser libres y servir donde el Señor los lleve, deben tener un corazón libre para servir. Deben ser consagrados a Cristo para servir. Estar esposados con el Señor. Un corazón indiviso no comprometido con las cosas, debe ser un corazón donde solo entre Dios, el único huésped del corazón debe ser el Señor.

“Recibe el Evangelio de Cristo”; mediante la Palabra y su meditación es para transmitirla con fidelidad. Tengan en cuenta el Magisterio de la Iglesia para mantener la unidad de la fe “Yo pondré mis palabras en tu boca”. Dios los llama para que sean sus profetas “Nosotros somos la voz y el Señor es la Palabra”.
“No tengas miedo” No tengan miedo ante el ministerio y las dificultades que se les presenten; el Señor les ayudará para permanecer fieles. Que esas dificultades no se vuelvan excusas perfectas para descuidar su ministerio, para dejar de ser fiel al ministerio a ustedes confiados. Dios es su fortaleza.
Esfuércense a ser hombres de oración; sin oración no escucharán a Dios y así no podrán comunicar a Dios. No podemos hablar de Cristo sin antes hablar con Cristo. Se trata de comunicar un mensaje que da vida y solo se logra con una vida de oración.

“Eligieron a siete varones”…Los diáconos son colaboradores del Obispo y de los presbíteros; deben estar en comunión con ellos. No pierdan la comunión, si algo hace el demonio es aislar, es dividir. Rehuir de la comunión es perderse. La Iglesia nació en comunión. No somos autónomos, independientemente, nacimos para la comunión.
La Obediencia es una forma de parecerse a Cristo, que se entregó hasta la muerte por obediencia al Padre; una obediencia que los hace libres. Colaboren con su Obispo y su Párroco. Una vida entregada hasta el acto suprema de una vida que se ofrece como una oblación; entregar una vida hasta el martirio; sangre que se derrama por servir. Están llamados a servir y no a exigir.
Las Virtudes de los diáconos deben ser la humildad, caridad y obediencia. Debe seguir el ejemplo de Cristo, que el Espíritu Santo los transforme en una imagen de Cristo servidor.
Trancripción: Sem. Sergio García Paredes.

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